Y es que estoy segura de que tú también has fantaseado con darle un gran cambio a tu vida. Seguro que quieres encontrar el trabajo de tus sueños o mandar a tu jefe a freír monas y montar tu propio negocio; decidirte a pedir un crédito al banco y comprar esa casa que tanto te gusta o, quién sabe, quizás estás pensando venderla e irte en autocaravana a ver el mundo.
El problema está en que nuestra zona de confort es demasiado tentadora. Nos atrapa como la cama cuando suena el despertador un lunes a las 7:00. Y lo dejamos pasar. Nos decimos que ahora no es buen momento, que es un cambio demasiado brusco y que ya llegará el día en que cumplamos nuestro sueño, que hay tiempo de sobra.
Cualquier momento es un buen momento si es lo que tú deseas hacer. Nunca vas a ser más joven de lo que eres hoy y cada día que luches por tus sueños estarás un día más cerca de conseguirlos.
Sé que hay veces que puede parecer que la montaña es demasiado alta, que llegar a la cima es cosa de titanes, de esos que aparecen en los periódicos o en la portada de la revista Forbes. Pero esa gente es gente como tú y como yo, solo que no se amedrantaron ante la montaña y dieron el primer paso, y luego el segundo, y luego otro, y otro y otro...
He leído esta frase en el libro "X" de Risto Mejide (lo llevo medio, ya os contaré qué tal) y creo que viene que ni pintada (y nunca mejor dicho. Por cierto, soy novata en esto de hacer carteles, espero ir mejorando):
No esperes a que los cambios llamen a tu puerta o puede que te pases la vida esperando. Sal ahí, vístete con tu mejor sonrisa, aunque en el fondo te mueras de miedo, y cómete el mundo, que nadie lo hará por ti.
Puede que consigas tus sueños o puede que no, pero... ¿te vas a quedar con la duda?

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