Año nuevecito a estrenar. Aún huele incluso a nuevo, recién quitado el papel protector. Ahí lo tenemos, esperando a que lo exprimamos, lo disfrutemos y lo vivamos intensamente. Seguro que no todo lo que esconde es bueno, pero nos enseñará cosas nuevas y nos hará más fuertes.
Nos traerá risas y llantos, nos sorprenderá con cosas que no habíamos vivido y nos traerá (otra vez) el verano más caluroso, el invierno más frío y el premio de lotería más repartido.
Si aún no habéis hecho vuestra lista de propósitos para el 2017 os aconsejo que, como mínimo, tengáis uno: VIVIR. Así, con mayúsculas, porque no me refiero a pasar los 365 días despertándonos por la mañana y acostándonos por la noche, no, me refiero a disfrutar de la vida, a sonreir, a estar con los tuyos, a querer sin miedo, a ser tú sin importar lo que piensen los demás, a dejar atrás todo aquello que no te convenga y a seguir tus instintos, que a veces te llevarán por buen camino y a veces no, pero siempre te harán aprender.
Feliz año nuevo.

