martes, 13 de septiembre de 2016

DC vs. Marvel: El renacer de los superhéroes

Superman, Batman, Spiderman, Antman, Ironman... y nosequé-man. A mí todo me sonaba igual, superhéroes de cómic que se dedicaban a salvar el mundo. De hecho, si hace tres años o así me hubieras preguntado por superhéroes, no creo que hubiera sabido decirte más que los tres primeros.

Pero resulta que todos estos personajes, más otros tantos que no acaban en -man pero también se dedican a hacer el bien salvando gente a diestro y siniestro, no son todos superhéroes individuales que se crearon así porque sí de la mano de un dibujante cualquiera, sino que pertenecen a dos grandes editoriales de cómics estadounidenses: DC Comics y Marvel Comics.

Para que nos hagamos una idea, sería como el Dreamworks y el Pixar de los superhéroes.

Superman, Batman, Wonder Woman, Flash, Linterna Verde, Aquaman... forman parte del llamado Universo DC, mientras que Los Vengadores (Ironman, Capitán América, Thor, Hulk...), los X-Men, Spiderman, Antman... pertenecen al Universo Marvel.

Aquí hay de todo, como en botica. Hay superfans de uno que critican al otro y fans del otro que critican al uno, y luego está la gente que simplemente disfruta de lo bueno de ambas y ya está. Yo pertenezco a este último grupo. La verdad es que ambos tienen personajes muy interesantes con pelis y series que están genial y otras que no lo están tanto (al mundo cómic no he llegado todavía, dadme tiempo, todo se andará)

¿Por qué os cuento todo esto? Porque esta gente es muy aficionada a mezclar personajes en sus películas y series, a juntarlos en ligas justicieras o incluso a enfrentarlos, y si tenemos más o menos claro a qué "universo" pertenece cada uno, nos será un poco más fácil reconocerlos. Así, cuando os hable también de los personajes de DC o de Marvel, ya sabréis de qué hablo y, oye, que el saber no ocupa lugar.




miércoles, 7 de septiembre de 2016

Rendirse no es una opción

De pequeños, cuando por fin nos hemos hartado de gatear a todas partes, empezamos a ponernos de pie y a dar nuestros primeros pasos. Nosotros no nos acordamos pero hay algo que es seguro: nos caímos de culo unas cuantas veces (y algunos también de cabeza, según lo aventureros que fuéramos)

Lo bueno que tienen los niños es que son muy perseverantes. Ellos no se caen y dicen "Ea, pues yo ya no lo intento más, a gatear se ha dicho", no, ellos se vuelven a levantar y lo vuelven a intentar, a sabiendas de que es posible que vuelvan a caerse.

Cuando aprendimos a hablar nos pasó lo mismo. Seguro que hasta el mismísimo Cervantes, cuando sólo era el pequeño Miguelín, decía "Yo ahí no cabo, mamá" o "se ha rompido solo, papá". ¿Se rindió? Pues no, aprendió a hablar y a escribir tan bien que hoy día es un referente de la literatura mundial.

Parece que los peques sólo pueden aprender, pero también pueden enseñarnos grandes lecciones: que hay que disfrutar de las pequeñas cosas, que hasta una caja de cartón puede llegar a ser un fórmula 1 si le echamos imaginación y, sobre todo, que no hay que rendirse ante las dificultades.

La vida, para darle emoción a las cosas, nos suele poner las cosas difíciles a la hora de conseguir lo que queremos. Cuanto más ambicioso es nuestro sueño, más dificultades suele haber. Pero eso no es más que una criba de la vida para que no haya overbooking. Si no, todos seríamos multimillonarios haciendo el trabajo de nuestros sueños, tendríamos al amor de nuestra vida y varios hijos perfectos a los que no se les movería ni el pelo del flequillo.

Menudo aburrimiento, ¿no?

Por eso a los sueños solo llegan los que de verdad luchan por ellos, los que no se rinden y perseveran. Solo así sabremos disfrutar del triunfo cuando llegue y sabremos valorar lo que tenemos. El que llega a la cima por medio de un atajo no disfruta igual de las vistas, no saborea igual la victoria.

Si tienes un sueño lucha por él, no te rindas, da igual que te digan que no lo conseguirás o que eres demasiado ambicioso. Vale la pena intentarlo al menos, porque si no, nunca sabrás si pudiste haberlo conseguido.

Y, para gatear, siempre hay tiempo.